
¿Carne o pescado?
Estaba recordando que una de las cosas que más impresionaban a mi esposa, en nuestras primeras salidas de novios a comer hace ya muchos años, era que después de yo estar decidiendo un buen rato entre varios platos de pescado de la carta y haber ya hecho mi elección segura, cuando llegaba el camarero, ella pedía su plato y yo pedía a la primera y sin dudar un escalope de pollo. Era una risa, no lo preparaba y hasta yo mismo me sorprendía.
La verdad no sé si es un sexto sentido o la capacidad meditada en segundos de cambiar de opinión y eso mezclado con una cabezonería positiva natural que debo haber heredado de mi padre y que siempre ví en él como una virtud: saber mantener tu criterio en cada momento y defender lo que crees.
Me explico mejor, el pescado siempre estaba bueno en ese bar y la carne también pero la capacidad de elegir hasta el último momento era mía, y creo que no he cambiado mucho. A veces esa última decisión era un error. Nos reíamos un rato, como ahora, por la situación y no pasaba nada.
Pero como el tema de mi blog quiero que tenga como hilo conductor la transformación digital, creo que esta pequeña historia mia, me vale para hablar hoy de otra cosa que me ha estado rondando por la cabeza y es el derecho y el privilegio de la privacidad en el entorno digital y en cualquier click que puedas hacer.
Aceptar cookies, por ejemplo, una obligación para poder navegar es una decisión poco reflexiva pero necesaria para seguir hacia adelante. Sin galletas no hay viaje o te tienes que leer las instrucciones y se te quitan las ganas de viajar.
Detrás de un click para marcar la casilla de ACEPTAR se pierden muchos derechos que la sociedad ha ido ganando con mucho esfuerzo.
Ni Dios se ha leído todo lo que aceptas con ese simple click. Yo diría que aceptas casi todo menos la donación voluntaria de órganos, que por otro lado es un bien y un regalo de los que ya no lo necesitan para aquellos que ganan una nueva vida con ellos.
Eso que es muy necesario y muy grande no está en ese click. Tampoco conozco a casi nadie que use la impresora, si la tiene con el cartucho de tinta sin agotar, para tener esas condiciones aceptadas y cambiantes por escrito y en papel que ya es algo muy analógico para los tiempos que corren y poco sostenible para el medio ambiente. Guardando en pdf se salvan muchos bosques.
Detrás de ese click improvisado de ACEPTAR hay un ejército de enanitos, de los que ya he hablado en un post anterior, llamados algoritmos que conducen tus datos personales, tus decisiones, tus dudas, lo que ves, y lo que estas pensando hacer hacia la nube, al Supramundo y de repente unas horas más tarde, a veces minutos, una máquinas y una gente que no conoces saben muchas cosas de ti, casi todo. A veces es para «ayudarte» pero casi siempre para sacar partido de todo lo que les has contado para usarlo por sí mismas o para contárselo a otros.
Se llaman seguramente desarrollos de inteligencia artificial y ahora cuando termine lo buscaré en un buscador y ya en esa gran nube, en ese momento, ese gran hermano formado por muchos pequeños programas que además «aprenden» y que podríamos llamar robots o también cotillas, sabrán que me interesa la inteligencia artificial y si lo busco más veces sabrán que sigo interesado en ello y que seguramente quiero comprar un libro o hacer un curso.
Estos robots que no vemos son las Roomba de la red, de tu mente y de tus clicks, porque aspiran todo lo que pueden de nosotros, no se cansan y hacen todo ese trabajo sin sentir nada. Somos datos, somos su materia prima y nos sus jefes y son más autónomas que las Roomba porque no hace falta limpiarlas ni mantenerlas o no lo hacemos nosotros.
Después de todo esta reflexión un tanto humana, seguiré seguramente aceptando cookies porque siempre he sido un poco compulsivo y también confiado, pero seguiré pensando que esta privacidad en la red como dice mucha gente que sabe mucho tendrá que garantizarse.
Alguién deberá proteger esa privacidad y esa responsabilidad con la fuerza de ley y con multas gigantescas y velar por que esa confianza y ese conocimiento, que también puede tener un buen uso, esté asegurado y seguro y no en las manos equivocadas.
Con todo ésto que estoy contando sobre la marcha, si hay una app para el móvil que funcione y que rastree donde vamos cada uno y esto sirve para ayudar a controlar los rebrotes del Covid y evitar más muertes porque se ponen recursos para utilizar esa información, pulsemos ese click en aceptar. Puede que hasta ya lo hayamos hecho sin saber aceptando cookies. En este caso es una gran causa.
Espero que el día en que una máquina pueda acertar sin equivocarse si voy a pedir carne o pescado no haya llegado aún. . Esa libertad como todas las libertades también son la pasada. Ahora voy a pedir carne pero nunca se sabe, habrá que esperar a ver…
Hasta el próximo post.
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