Cero Digital

«15/07/2020. Un nuevo apagón general, o “cero energético”, ha dejado sin luz desde las 9.45 horas aproximadamente a toda la isla de Tenerife, donde residen casi 950.000 habitantes, según han confirmado a Efe…»
Recuerdo que de niño cuando se “cortaba con normalidad” el suministro eléctrico («la luz«) y era ya de noche, todos estábamos al tanto de las instrucciones a seguir: Ir al cajón de la cocina que ya sabíamos evitando golpes y objetos imprevistos en la oscuridad para coger unas velas, una caja de cerillas («fósforos» en Canarias) o un mechero para encenderlas poniendo siempre un plato debajo por seguridad y por limpieza, concentrarnos después todos en la parte de la casa que teníamos visible que era nuestro perímetro de seguridad y empezar a charlar familiarmente en modo espera para alegrarnos más tarde o mucho más tarde cuando se restauraba el suministro porque la buena noticia de tener luz hacía olvidar la mala y ya sabíamos dónde estaba todo de nuevo.
Me siento como un hombre de las cavernas cuando rememoro esa situación pero las cavernas están más cerca de lo que pensamos.
Hoy en día con el progreso alcanzado y con cierta ironía conseguimos resolver el mismo problema de una forma mucho más «moderna«: Con la linterna o la pantalla del móvil encendida, las lámparas led con batería («las pilas») y otros artilugios («cacharros» en el cajón de la cocina) que nos permiten obtener la misma solución temporal que hace esos muchos años para esperar a que todo se normalice, pero ahora con un cabreo enorme, muy lógico, sin paciencia y sin charla familiar.
No parece que sea posible y lo es que nos pase lo mismo y a lo bruto en 2020 en toda una isla por segunda vez en tan poco tiempo.
Aquella tolerancia al error de antes se convierte ahora en una reclamación y en el derecho a solicitar una multa o una compensación por una negligencia o un defecto grave de falta de mantenimiento, o quizá el resultado de un defecto de inversión o puede ser de falta de seguridad jurídica y agilidad administrativa para poder invertir.
Después de la necesaria, y rápida investigación tendrá que aclararse y/o sancionarse como corresponda este segundo INCIDENTE porque los daños económicos son enormes.
Este blog tiene por nombre “los que no sabemos” y lo que siento ahora no siendo profesor en nada, es que me están dando ganas de poner un cero. Un cero de los de antes y por ser muy positivo con derecho a recuperación.
La reflexión digital de este post es darnos cuenta y no hemos estado allí en ese momento de que con un cero energético de tantas horas no funciona o no termina funcionando nada de nada y hago una pequeña lista digital improvisada que ustedes podrán ampliar: Wifi, 4G, 5G, xG, ordenadores, cajeros automáticos, TPVs para pago con tarjeta, automatismos, sensores, actuadores digitales y un largo etcétera y etcetera.
Con un tiempo de respuesta tan largo para restablecer el suministro ese cero energético se convierte de forma directa en un cero digital y también en un apagón vital.
Hay mucha gente que para ponerlo fácil de entender no ha podido tomarse un simple café, comprar una botella de agua para sobrellevar la mascarilla, coger un taxi ni hacer muchísimas cosas más porque no llevaba dinero en efectivo en la cartera y no funcionaban los TPVs ni los cajeros «automáticos».
Consejo práctico de supervivencia: Se recomienda llevar consigo 5-10-20 ó 50€ como plan B o de contingencia no renunciando todavía al 100% al dinero analógico a modo de backup.
Por mucho que avanzamos en transformación digital no debemos olvidar de quién dependemos como «un básico» para nuestra vida digital “antes, ahora y siempre” al menos por ahora.
El futuro nos traerá nuevos desarrollos tecnológicos que ya existen como baterías para el hogar o industriales, que harán de acumuladores o buffers y muchas cosas más pero sigo pensando, y no sólo con el COVID y sus rebrotes, en lo grandes y frágiles que somos.
Hasta el próximo post.
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