Post número 11. Semana 6

Hace años ví un titular muy revelador de un artículo que no leí, que no he sido capaz de localizar en internet y que sonaba a advertencia sensata: “¡Cuidado! El jefe tiene un libro nuevo.”. Es algo en lo que pensar y escribir a modo post sin ocupar más de un Din-A4 y no entretener demasiado (que vamos todos como «un tiro»).

Llego a mi post número 11 un tanto mareado por la gran complejidad de la transformación digital y todas sus vertientes. Es realmente impresionante la cantidad de todo lo que puedes intentar leer en los formatos de formación, información, recomendación, conversación, publicación o republicación (concepto que he inventado hace un momento que no viene en este caso de república). Es un fenómeno a estudiar cómo se multiplica y se comparte el conocimiento o el desconocimiento, o todo ésto, de forma exponencial. Todo esto habrá que indexarlo y clasificarlo convenientemente en el futuro para que se pueda aislar lo importante.

Creo que necesito regresar figuradamente a mi campamento base por unas horas y volver a clavar en el suelo mi bandera favorita con los colores del sentido común antes de continuar nuevamente mi expedición digital.

Esta buena idea, esta iluminación, me ha venido a la cabeza después de no saber sinceramente y con humildad que son los OKRs, y después de entenderlo, confundirlos con los KPIs, en definitiva algo sin importancia y con lo que se puede vivir casi tranquilamente según el foro.

A gran velocidad sigo absorbiendo muchas cosas nuevas con sentido o con sentido comparativo de lo que ya sabía, y sin perder mi objetivo positivo de integración en lo digital sin caer en el “integrismo digital” (concepto leído hoy en una publicación que me ha gustado de un profesor de ISDI).

Por el camino, y en dos tardes, he aprobado los dos primeros reviews o pruebas de la primera semana de un curso de Machine Learning de la Universidad de Stanford en el que me inscribí ayer (recomiendo para gente “con ganas” Coursera.org)   pero me quedan muchas semanas de sufrimiento técnico.

Ahora tengo agujetas neuronales, después estas dos pruebas superadas, pero me siento animoso y a la vez algo asustado para la segunda semana porque en un apartado no visible del curso, que no leí a tiempo, advertían que se necesitaban conocimientos de programación más que básicos y yo no he pasado de las macros para Excel. Ya veremos hasta donde llego y si puedo finalizar el curso. Creo que «me he pasado un pueblo y de ésta aprendo«.

Sigo conociendo gente muy interesante en este mundo nuevo para mi y libros nuevos que voy leyendo y valorando sin cambiarlo todo en mi cabeza, cada mes o cada semana, como el jefe del título de este post. A estas alturas estoy un poco preocupado por cómo me sientan todos estos conocimientos sin haberme leído la receta y los efectos secundarios de esta medicación voluntaria de transformación digital.

Casi al final del post,  por si alguien la echaba de menos, cuento la historia que hoy me viene a la cabeza para terminar y que explico ahora: Es del momento en que todo un equipo médico, después de muchas pruebas, contrastes, análisis y valoraciones le explica finalmente a un paciente muy preocupado por su enfermedad, al parecer muy rara, su diagnostico:  “Por fin sabemos lo que usted tiene. Usted tiene el síndrome de “McDermott” y el afectado le pregunta al médico «yo me encuentro bien pero ¿es grave Doctor?» El médico le responde: “Creemos que no, pero no lo sabemos todavía Sr. McDermott”.

Nota: La historia de McDermott es muy ficticia y terminó bien. Sólo me sirve para contar que siempre hay una primera vez para todo y además, ya sin McDermott de por medio, que el que no hace cosas nuevas no se equivoca nunca.

Hasta el próximo Post.

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