
Esta semana nos hemos llevado una paliza los que creemos en el sentido común. Las malas noticias confirmadas en torno a la evolución del Covid19 y sus rebrotes me han venido a demostrar que con digitalización o sin ella estamos en un momento muy complicado de nuestra evolución.
La visualización de la responsabilidad o irresponsabilidad generacional de los jóvenes y de los no consecuentes (no sólo jóvenes) y la indefinición de los próximos pasos a seguir por parte de casi todos, incluyendo al escaso grupo de los expertos, me han demostrado que estamos agotados, sin propuestas y sin soluciones a corto plazo. Parece sin ser optimista que vamos a perder 8-2 y todavía no ha terminado el partido.
Estamos ante un “recambio” de ciclo porque son ya varios los cambios de ciclo en muy poco tiempo y los recambios los van a vender como consumibles en multipacks.
Al final, la mascarilla que por ahora no es muy digital sino 100% analógica, se plantea como única solución preventiva y efectiva junto a algún paso atrás evidente en el proceso de desconfinamiento o reconfinamiento. Con toda esta situación prevista pero no planificada nos situamos ahora en algún punto de la famosa curva o de las siguientes que no logro posicionar en el Google Maps ni en el GPS.
Los procesos de transformación digital aportan nuevas formas y herramientas para ayudar a afrontar este gravísimo problema sanitario, social, laboral y económico e incluso reducen los tiempos de simulación de escenarios y opciones en investigación de las pruebas médicas de las potenciales vacunas en curso o el mejor tratamiento posible, pero no son capaces de ayudarnos a tomar con anticipación las mejores decisiones desde lo privado ni desde lo público y no hemos conseguido ni siquiera hasta el momento un PCR normalizado desde los aeropuertos de origen de los turistas.
Parece que la esperada y avanzada inteligencia artificial no llega a tiempo y la inteligencia natural tampoco nos puede ayudar demasiado.
En este momento es cuando hay que tirar de serenidad y una vez más del sentido común respetando los consejos que nos dan para evitar el contagio, mentalizando a los cercanos en la teoría y práctica de la no relajación y esperando que empiecen a llegar buenas noticias o al menos no tan malas.
Se suponía que el futuro era de los jóvenes pero todavía no han tenido tiempo de enterarse. Su futuro está siendo peor que el que nosotros teníamos y llevamos más de una década incumpliendo con ellos en sus expectativas reales. Han tenido la formación pero no quieren entender la información que nos ayudará a no tener todos juntos un futuro mucho peor.
El resto de noticias de la semana no terminan de atraer mi atención, aunque me ha interesado ver la lucha legal entre grandes por intentar que la tarta digital se reparta en más porciones y me refiero al combate Fortnite de Epic vs. Apple/Google que podría acabar con más beneficiados de los que son visibles y con un poco más de libertad digital en este mundo que también tiene muy pocos y grandes ganadores y muchos perdedores resilientes, previo pago de servicios, en las casi «exclusivas» plataformas de alojamiento y comercialización online.
Esta semana no he oído hablar mucho de las ayudas de Europa, de vacunas ni de partidos políticos, pero si parece haber noticias variadas que hacen de cortina de humo. Ya terminando y pensando que no tenía ninguna historia para hoy, pero viendo que vamos perdiendo me está viniendo a la mente una de boxeadores y confío con esperanza que terminemos ganando en esta lucha en los próximos meses o al menos a principios del próximo año 2021.
Relato/Historia del post de hoy: …hay mucho público y el combate de boxeo más esperado de la velada va muy avanzado, camino del K.O. técnico (knock-out) con una diferencia de poder abrumadora entre los dos púgiles y a punto de tirar la toalla el entrenador que va perdiendo casi al final de uno de los últimos asaltos , pero suena la campana y hay algo de tiempo para decidir lo que se puede hacer y dar instrucciones. Ahora el entrenador explica en voz alta en su esquina : “No ves por un ojo, estas destrozado, estás agotado y no respiras bien, tienes un corte en la ceja que no deja de sangrar, vamos muy mal”. El boxeador que tampoco puede oír bien y entender por su estado ya lamentable le pregunta al entrenador: ¿pero cómo vamos entrenador ? ¿qué tengo que hacer? La respuesta del entrenador es bastante clara: «para empatar tendrías que matarlo”.
Necesitamos una vacuna o varias.
Hasta el próximo post.
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