
Comprar libros, libretas, reglas, estuches, mochilas, uniformes y prepararse para un nuevo curso marca cada año el final de las vacaciones de los padres, de los hijos, de los profesores y de todos. Este año, tan raro y tan cruel, también esta sensación ha cambiado y por primera vez la mala gana, la pereza mezclada con la ilusión del reencuentro y de la vuelta a la rutina tampoco serán lo mismo.
No éramos capaces o no queríamos adivinar hace dos meses, que era lo que nos podíamos encontrar en estas fechas. Volver a las oficinas disminuyendo el teletrabajo parecía probable y en la vuelta al cole podía repetirse en parte ese entorno distante pero efectivo de la formación online de forma más segura, combinada para el inicio del nuevo curso con formación presencial más puntual en las aulas.
Sin embargo, a pesar de la mala evolución de los datos conocidos se ha optado sorpresivamente en educación desde el Gobierno central por un modelo 100% presencial repleto de incertidumbre y con un riesgo no controlado de las probabilidades de contagio comunitario a partir de las aulas.
Es un tema muy sensible como la situación que vivimos pero el único remedio una vez más es el gel hidroalcohólico, la mascarilla, las recomendaciones de distancia e higiene y hasta la buena suerte.
Parece que a pesar de los esfuerzos en digitalización, por fuerza mayor, en la transformación digital de la educación pública y de la privada por parte de los profesores, los padres y los alumnos con los duros y trabajados aprendizajes de los últimos meses del curso anterior, no hubieran servido para nada.
La necesidad de soportar la actividad económica que conlleva la falta de disponibilidad de los padres y las madres para conciliar y acompañar a sus hijos en casa impulsan la decisión de exponer a toda la España más joven a la formación presencial en las aulas en un nuevo experimento laboral, social y sanitario que no se si estamos preparados para afrontar y gestionar.
La intranquilidad de muchos se entremezcla con la resignada pasividad o la falta de responsabilidad de otros muchos y el resultado es impredecible.
Elevando la voz y las multas es aún improbable que se entienda por todos que la sensación de seguridad que muchos parecen tener no existe. Sinceramente no logro saber, a ciencia cierta, cual es la distancia física necesaria como barrera efectiva y no sé si somos realmente conscientes del tiempo de uso y vida útil de una mascarilla homologada o no, para sustituirla adecuadamente por la siguiente, pero tampoco conocemos cada día el número de personas que tienen activado el software de rastreo Radar-Covid del Ministerio, ni todavía si los ERTEs se prorrogan y hasta cuándo.
Se deja, en segundo lugar, la responsabilidad del orden y del mejor criterio a seguir a las comunidades autónomas y ahora a los colegios y a los profesores, sumado a todos los consejos e instrucciones que podamos dar desde casa. Son muchas situaciones diarias difíciles de anticipar a lo largo de un día de clase como las horas de comida o de recreo y no comparto la seguridad en estos momentos de una distancia de 1,5 metros respetada entre los alumnos “mask to mask”, y luego por la tarde con lo bueno y con lo malo de la jornada, de regreso todos juntos en familia para compartirlo todo.
Mucho me temo que el siguiente paso en las próximas semanas sea reconsiderar hacia un módelo híbrido de educación con una menor exposición porque, entre otras cosas, también las colas y atascos en los colegios para la entrega y recogida pautada de los hijos para evitar aglomeraciones y acumulaciones excesivas van a provocar retrasos no medibles en la llegada al trabajo o al teletrabajo de muchos padres.
Parece que el verano ha pasado muy rápido este curso para los que tenían que tomar todas estas decisiones de forma estructurada y planificada y que no ha habido tiempo para estudiar y aprobar en septiembre y para otros escenarios que también eran posibles.
Tampoco entiendo, aunque por algo hay que empezar a intentar retomar la situación, que se prohíban reuniones a partir de 10 personas cuando se ha visto que una simple comida o reunión de 8 amigos puede provocar un contagio en cadena y un foco activo, que no podamos cenar en un restaurante si es después de las 12 como medida efectiva, o que se acuñe el concepto de grupo burbuja cuando las burbujas de las que hablamos tienen tantos agujeros.
Este nuevo curso en algunos colegios los libros han sido sustituidos por Ipads o tablets como soporte, pero estos equipos permiten hacer mucho más. Los profesores como personas y como colectivo de trabajadores se tienen que exponer a todo esto, respetando normas y protocolos, algunos de ellos muy estructurados y con las mejores intenciones, que pueden no compartir intentando entender y respetar a sus superiores jerárquicos.
Los padres y madres, por el momento, asumimos la obligación legal de que nuestros hijos acudan a los colegios presencialmente como sucede en otros países de nuestro entorno que ya inician las clases.
Por el camino, con agilidad, apoyándose en gente que sabe mucho de formación en remoto, de entornos colaborativos y de herramientas muy válidas y probadas, además de la videoconferencia para hacer esta tarea posible, tendríamos que hacer una transformación digital necesaria y urgente en la educación así como en los medios para avanzar hacia lo que vamos a necesitar para un futuro que ya empieza torcido este curso académico.
La universidad como institución tiene también muchos retos que afrontar y Google por ejemplo, por nombrar a alguien conocido y reputado, ya está intentando homologar carreras y titulaciones alternativas más cortas, más enfocadas y con alta demanda de puestos de trabajo bien remunerados, lo que demuestra que otros esquemas o patrones son posibles y efectivos.
Tengo la esperanza de estar algo equivocado, que las estadísticas estén mal interpretadas y no sean comparables, de que se puedan reconsiderar a tiempo decisiones ya tomadas si es necesario y de que las vacunas lleguen lo antes posible. Yo que soy un poco aprensivo para los pinchazos nunca había tenido tantas ganas de poder inmunizarme con un antivirus. Confío que haya en cantidad suficiente para todos y para no liarla.
Hasta el próximo post
Excelente aplicación para todos,
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